Eso
Ella como todas las tardes entra con su cartera, luce resplandeciente.
Hoy tiene puestas las botas que a mi tanto me gustan, una pollera de color azul que junto con el cinto de la hebilla con flores, marca a la perfección su figura. Arriba lleva una camisa a cuadros color naranja.
Al parecer se hizo un corte de pelo, posiblemente en las puntas porque el largo es el mismo.
-Pero que lindos que tiene los rulos, se bambolean de un lado a otro por su andar.
Hoy la noto mas alegre. Creo que está contenta, se sonrie, tiene una mirada especial.
Se ubica en su mesa preferida, esa que esta lejos de la entrada, al lado de la ventana que le permite ver para afuera y también le da la luz necesaria para leer. Porque no se si lo dije pero ella lee, lee unos libros con títulos extraños que muy pocas veces alcancé a ver. Dicen algo así como ayurbeda, doshas...; seguramente tienen que ver con las comidas y esas cosas. No sé.
Me pide un café con leche con una media luna y luego saca de su bolso el libro de turno, este tiene una tapa roja y unos dibujos, pero no logro leer el título. También saca su estuche con los anteojos de marcos rojos. Al parecer no tienen mucho aumento porque sus hermosos ojos no pierden su forma ni su belleza.
Hoy si que la veo hermosa, está resplandeciente tiene una frescura en su rostro que nunca antes habia visto.
-Creo que estoy pensando demasiado en ella.
Afuera se levantó un viento fuerte y la gente está apresurada, pero acá con ella todo es diferente; el tiempo fluye apacible y tranquilo.
Desde el primer momento que la vi me pareció interesante; y me pregunté muchas veces porque siempre está sola. Como una mujer como ella no venga con alguien, quizás sea muy reservada o tal vez no le gusten los hombres.
-Estoy diciendo pavadas!
Mira su celular y se ríe demasiado; que raro nunca la vi reirse así. Creo que alguien le escribió porque la noto exaltada mirando hacia afuera. Puedo ver el brillito de sus ojos y su sonrisa de oreja a oreja.
-Que hermosa que es! Me gusta.
Saluda a alguien que pasa por la ventana. No logro ver quien es hasta que entra por la puerta, es un hombre.
Ahora creo entender porque ella esta tan contenta, lo espera a él. Al parecer es un tipo elegante tiene un saco de gamuza y en el cuello una bufanda gris. Se acerca hacia la mesa de ella con una pronunciada sonrisa, se saca el saco, lo coloca en el respaldo de la silla y se sienta enfrentandose a ella.
Ambos se rien pero ninguno habla, se miran profundamente.
Ella se saca los anteojos, le hace una caricia en la mejilla y lo agarra de las manos. El se acerca y le da un beso.
-Creo que el tiempo se detuvo para ellos.
Afuera, el viento se levanta con fuerza y las hojas de los árboles caen como una lluvia áurea de estrellas...
Hoy tiene puestas las botas que a mi tanto me gustan, una pollera de color azul que junto con el cinto de la hebilla con flores, marca a la perfección su figura. Arriba lleva una camisa a cuadros color naranja.
Al parecer se hizo un corte de pelo, posiblemente en las puntas porque el largo es el mismo.
-Pero que lindos que tiene los rulos, se bambolean de un lado a otro por su andar.
Hoy la noto mas alegre. Creo que está contenta, se sonrie, tiene una mirada especial.
Se ubica en su mesa preferida, esa que esta lejos de la entrada, al lado de la ventana que le permite ver para afuera y también le da la luz necesaria para leer. Porque no se si lo dije pero ella lee, lee unos libros con títulos extraños que muy pocas veces alcancé a ver. Dicen algo así como ayurbeda, doshas...; seguramente tienen que ver con las comidas y esas cosas. No sé.
Me pide un café con leche con una media luna y luego saca de su bolso el libro de turno, este tiene una tapa roja y unos dibujos, pero no logro leer el título. También saca su estuche con los anteojos de marcos rojos. Al parecer no tienen mucho aumento porque sus hermosos ojos no pierden su forma ni su belleza.
Hoy si que la veo hermosa, está resplandeciente tiene una frescura en su rostro que nunca antes habia visto.
-Creo que estoy pensando demasiado en ella.
Afuera se levantó un viento fuerte y la gente está apresurada, pero acá con ella todo es diferente; el tiempo fluye apacible y tranquilo.
Desde el primer momento que la vi me pareció interesante; y me pregunté muchas veces porque siempre está sola. Como una mujer como ella no venga con alguien, quizás sea muy reservada o tal vez no le gusten los hombres.
-Estoy diciendo pavadas!
Mira su celular y se ríe demasiado; que raro nunca la vi reirse así. Creo que alguien le escribió porque la noto exaltada mirando hacia afuera. Puedo ver el brillito de sus ojos y su sonrisa de oreja a oreja.
-Que hermosa que es! Me gusta.
Saluda a alguien que pasa por la ventana. No logro ver quien es hasta que entra por la puerta, es un hombre.
Ahora creo entender porque ella esta tan contenta, lo espera a él. Al parecer es un tipo elegante tiene un saco de gamuza y en el cuello una bufanda gris. Se acerca hacia la mesa de ella con una pronunciada sonrisa, se saca el saco, lo coloca en el respaldo de la silla y se sienta enfrentandose a ella.
Ambos se rien pero ninguno habla, se miran profundamente.
Ella se saca los anteojos, le hace una caricia en la mejilla y lo agarra de las manos. El se acerca y le da un beso.
-Creo que el tiempo se detuvo para ellos.
Afuera, el viento se levanta con fuerza y las hojas de los árboles caen como una lluvia áurea de estrellas...

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